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Apuntes católicos - Notas católicas
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Colección de católicos apuntesNotas, materiales sobre fe y teología para el crecimiento espiritual.
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El canal Apuntes Católicos ofrece una selección de notas católicas, incluyendo materiales básicos y profundos sobre dogmatica, liturgia y espiritualidad. Ideal para los católicos que quieren sistematizar su conocimiento de la fe. El contenido está organizado para un estudio fácil.
A propósito de esto, Barruel refiere, (2) que estando un día el ministro francés duque de Choiseul en conversación con tres embajadores, uno de éstos dijo que si alguna vez llegase a tener valimiento destruiría todos los cuerpos religiosos, exceptuando únicamente a los jesuitas, porque al menos ellos eran útiles para la educación. Pero yo, replica Choiseul, a la hora que pueda, sólo destruiré a los jesuitas; porque, suprimida su educación, los demás cuerpos religiosos caerán por sí mismos. Desgraciadamente el curso de los sucesos vino más tarde a justificar la malhadada sagacidad de aquel perverso estadista. Nadie ignora que a contar desde la supresión de los jesuitas aferrados al antiguo método, dio gran vuelco la enseñanza, y a toda prisa se introdujeron reformas fundamentales exigidas, al decir de maestrillos improvisados, “para destruir la monotonía de la rutina y satisfacer a las necesidades imperiosas de los tiempos”. En Francia, el jansenismo encarnado en los hipócritas solitarios de Port-Royal, trabajaba ya en la empresa desde la mitad del siglo XVII, y cuando vio el campo desalojado de sus más terribles adversarlos, pudo celebrar su victoria tan funesta para las letras clásicas, y aún para la misma literatura francesa. Igual efervescencia se notó en España, donde en el reinado de Carlos III comenzó la secularización y monopolio oficial de la enseñanza, con el imprudente apoyo de las principales universidades del Reino, (3) hasta que las Cortes de Cádiz asumieron descaradamente el derecho de “arreglar cuanto pertenezca a la instrucción pública”, conforme a lo cual fue sancionado el 29 de Junio de 1821 el Reglamento general de estudios, “copia todo él del que habían trazado en Cádiz Quintana y sus amigos, el año 1813, por encargo de la Regencia” (4), y que puede considerarse como tipo y dechado cumplido de cuantos en tiempos posteriores ha ideado el género del liberalismo moderno para convertir “la enseñanza de la juventud en simple función del Estado”. (5) Lo mismo se ha ido haciendo con mayor o menor lentitud, pero siempre sin cejar un punto, en Italia, Bélgica y demás naciones del viejo continente. Y está muy lejos de sosegarse la borrasca, antes arrecia por instantes. Es de todos conocido el encarnizamiento con que los poderes públicos acosan de algunos años a esta parte en el que fue reino cristianísimo, a las congregaciones religiosas, y las alejan a viva fuerza de los establecimientos de enseñanza, de los cuales han osado arrancar hasta la imagen veneranda del Redentor del mundo. Mas como si lo hecho hasta ahora les pareciese poco, pretenden últimamente ahogar aún el más leve respiro de libertad en la educación religiosa, con leyes tan inicuas y tiránicas que el mismo Julio Simón, a quien nadie tachará de clerical, las ha rechazado por su parte con franca indignación y energía propia de años más juveniles. Sin necesidad de andar buscando ejemplos fuera de casa, a la vista los tenemos en nuestra República. Largo por demás es el camino que en el sentido de secularizar la enseñanza se ha adelantado en los pocos años que contamos de gobierno regularmente constituido; todos saben a qué punto de la jornada hemos llegado, y es fácil conjeturar que no se duerme el enemigo sobre los laureles de sus pasadas victorias. En esta universal campaña abierta contra la enseñanza de la juventud según las tradiciones antiguas, marcha siempre a vanguardia la francmasonería, que es sin duda alguna la milicia más activa de la revolución, y una de las instituciones que ejercen a la sordina más eficaz influencia en la dirección que se da a las cosas públicas. Ni se recata ya de propalar sus malvados proyectos, pues en libros y periódicos los saca a la luz del día con cínica impudencia, desde que se ha reconocido bastante fuerte para descorrer sin peligro el velo de hipocresía que ocultaba sus misterios a los ojos de los profanos.
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