и посмотреть медиа
Texto favorito - textos hermosos
и посмотреть медиа
Un canal con textos estéticos, citas y estados para la inspiración.
Un canal con textos estéticos, citas y estados para la inspiración.
?FavoriteText - Canal de Telegram con textos únicos sobre diferentes temas. Preciosas citas, estados y frases que tocan el alma. Adecuado para buscar inspiración, actualizaciones de estado o simplemente leer en su tiempo libre.
CAPITULO 4 La Ira No te escribí, pero TE ESCRIBÍ… Porque después del dolor y la negación vino la ira. Esa emoción que había estado oculta tras las lágrimas y los suspiros finalmente encontró una salida. No era una reacción tranquila ni pasajera; era una tormenta que arrasaba con todo a su paso, incluyendo los restos de lo que una vez fui. Era un grito al vacío, una protesta contra lo que parecía una injusticia cósmica. Llegó sin aviso, como si mi corazón hubiera acumulado tanto dolor que ya no pudiera contenerlo. Al principio apenas lograba reconocer lo que estaba sintiendo. Era una molestia constante, una piedra en el zapato que me acompañaba a todas partes. Pero poco a poco esa incomodidad se transformó en algo más profundo, algo que quemaba desde dentro. Era como si cada fibra de mi ser estuviera luchando contra la realidad, como si negarme a aceptarla pudiera cambiarla. No entendía por qué me sentía así. En parte, estaba enojado contigo. Enojado porque me habías dejado, porque habías decidido que nuestra historia ya no tenía sentido. Me preguntaba cómo era posible que alguien que había dicho que me amaba pudiera irse tan fácilmente, como si todo lo que compartimos no hubiera significado nada. Pero también estaba enojado conmigo mismo, porque sentía que había fallado, que de alguna manera no había sido suficiente. Lo que estaba sintiendo era irracional y caprichoso. Había días en los que me encontraba discutiendo contigo en mi mente, imaginando conversaciones que nunca sucedieron y diciendo cosas que nunca tuve la oportunidad de expresar. En esas fantasías podía devolver el golpe, defenderme y hacerte sentir una parte de lo que yo estaba viviendo. Pero, al final, esas conversaciones imaginarias solo me dejaban más vacío que antes. También había momentos en los que me enojaba con todo lo que alguna vez me hizo creer en el amor. Las canciones que antes dedicábamos, las promesas que jurábamos cumplir y las historias con finales felices parecían una burla. No era que hubiera dejado de creer en el amor; era que, en ese momento, me costaba entender cómo algo que había sido tan bonito podía terminar causando tanto dolor. Había momentos en los que todo ese enojo se dirigía hacia el mundo. Me preguntaba por qué todo había salido tan mal, por qué el destino parecía empeñado en arrebatarme lo que más quería. Miraba a las parejas felices en la calle y sentía una envidia que se mezclaba con la frustración. "¿Por qué ellos sí y yo no?", pensaba, como si la felicidad de otros fuera una injusticia personal. También llegué a sentir rabia por los planes que nunca se cumplieron. Por los lugares que imaginábamos visitar, por las conversaciones que quedaron a medias y por todos esos "algún día" que jamás llegaron. No solo estaba perdiendo una persona; también estaba despidiéndome de un futuro que había construido en mi imaginación. Con el paso de los días descubrí que ese enojo también se manifestaba de formas más silenciosas. Había momentos en los que rechazaba la ayuda de los demás y me cerraba al mundo porque sentía que nadie podía entender lo que estaba viviendo. Me irritaba con facilidad, incluso por cosas insignificantes. Era como si mi piel se hubiera vuelto más sensible, como si cualquier roce despertara de nuevo el dolor que intentaba esconder. En ocasiones, incluso me molestaban las personas que intentaban ayudarme. No porque sus palabras fueran malas, sino porque ninguna lograba llenar el vacío que llevaba dentro. Escuchaba consejos, abrazos y frases de ánimo, pero sentía que nadie podía cargar por mí el peso de una ausencia que solo yo conocía. A veces me desesperaba porque sentía que el mundo esperaba que ya estuviera bien. Escuchaba frases como "ya pasará", "hay más personas" o "debes seguir adelante", y aunque eran dichas con buena intención, dentro de mí solo provocaban más frustración. ¿Cómo podía alguien ponerle un límite al dolor de otro? Cada corazón tiene su propio reloj, y el mío todavía estaba detenido en el día en que todo terminó.
Открыть канал и посмотреть медиаSolo los usuarios registrados pueden compartir su opinión.
¡Sé el primero en compartir tu experiencia con este recurso!